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La noche en la que Rayden emocionó a La Riviera

La Riviera esperaba con ansias la salida del rapero. Una cuenta atrás avivaba las ganas incontrolables de saltar, cantar y gritar. Con una pluralidad de cánticos pasaban los minutos hasta que por fin el cero se iluminó en rojo. Salía la banda, porque Antónimo es eso, una musicalidad instrumental rematada por la voz de Rayden. Con Alirón como prólogo empezaba, ahora sí, la explosión de un concierto que hizo vibrar la noche madrileña del sábado.

Foto: Rocío Barrantes

Rayden, acompañado de su ya inseparable Mediyama, salía con la energía de querer comerse La Riviera desde el inicio, temas potentes fueron los elegidos para abrir la cita con ‘No hago rap’, ‘Xtravaganzza’ y ‘Pólvora Mojada’. Casi nada, a estas alturas de la crónica ya se puede decir que la sala llego al clímax. La noche prometía y Rayden hacía la promesa, estaban pasando cosas e iban a pasar. Sonaba desde Mosaico con ‘Mi primera palabra’ hasta En Alma y Hueso con ‘A mi yo de ayer’. Batallando entre seguir las letras y los que dominaban el rapeo, La Riviera seguía cada movimiento que el cantante madrileño daba en el escenario.

Lo prometido es deuda y las cosas pasaron, Rayden entonaba su canción más personal dedicada a su hijo, ‘Pequeño Torbellino’ mientras llamaba al escenario a María de Mäbu, la primera colaboración de la noche. El momento fue tan emotivo que hasta el propio cantante no pudo contener las lágrimas, tampoco los familiares ni los espectadores que se encontraban en la sala lo hicieron. De nuevo, un nombre de mujer sonaba en La Riviera, esta vez Carmen Boza era la invitada para cantar el tema que juntos han hecho para Antónimo, ‘Pan, Circo, Ajo y Agua’ sonó tan melódica que no decepcionó, en la que las voces de David y Carmen se enlazaban de una forma abismal.

Foto: Rocío Barrantes

La fiesta no cesaba en el concierto de presentación de Antónimo en Madrid, Rayden tenía la oportunidad de hablar con su público de todo, de pasado, de presente y de futuro, de crítica y amor, de corrupción y de vida, de sociedad y humanidad. Sonaba en canciones como ‘Meteorito’, se callaba en un a capela de Mediyama, se volvía a vibrar con canciones como ‘Insensibles’, ‘Seven Nation Army’ o ‘Haciendo cuentas’. En La Riviera había hueco para todo, también para otra persona más. La sala estalló cuando Bely Basarte aparecía en escena para cantar junto al rapero ‘Vía de Escape’, y pocos halagos se pueden decir ya de la voz de Bely, ni de lo compacto que suenan los temas que los dos cantan.

Si lo siguiente que lees es… girasoles, ya sabes que la siguiente en subirse al escenario junto a Rayden fue Rozalén. Los dos interpretaron el tema de ‘Tres otoños’, de su disco En Alma y Hueso, esta vez sin Nach. La cantante de Albacete salió coreada por el público de la capital a consecuencia de lo que se vivió en ese momento – se me erizó el vello-. La emotividad, nostalgia y respeto siempre acompaña a Rayden en el tema ‘Nunca será siempre’, dedicada a su tío.

Foto: Rocío Barrantes

El ecuador del concierto estaba servido y más canciones de Antónimo eran presentadas en directo ante el público de la capital. ‘Amalgama’ sin Leonor Watling pero con Mediyama sonó con tanta fuerza que <<quien lo probó, lo sabe>>. Y ‘Ubuntu’ traía una sorpresa para el cantante, la Riviera se llenó de carteles entre el público que rezaban «Soy porque somos», el significado de la palabra que da título a la canción y que llega desde Guinea Ecuatorial. Los espectadores quisieron sorprender a un Rayden que, según las palabras de un espectador «el siempre está haciendo cosas por nosotros, y nosotros también queremos hacer algo por él». No lloró, como creían, pero el asombro fue grande.

Poco a poco se iba llegando al final de una noche que ya sabía a mágica tras ‘Finisterre’ y ‘Malaria’, La Riviera no bajaba el listón en ningún momento y todavía quedaban colaboraciones por salir. Mikel Izal saltaba al escenario para cantar ‘Haciéndonos los muertos’ -tema favorito de aquí una servidora, tenía que decirlo-. ‘Nebulosa’ y la mítica ‘Sastre de sonrisas’ con la que el público nunca falla, fueron las siguientes. Hay una canción con la que Rayden se tira de los pelos por no haberla guardado para el siguiente disco, porque ‘Imperdibles’ con Sidecars es una bomba musical que explotó con el directo.

Foto: Rocío Barrantes

La noche de rap, de música, de voces, de crítica y de amor llegaba a su fin con ‘Matemática de la Carne’. Rayden llenó, hizo cantar, disfrutar y sorprendió a la Riviera. Rayden llenó de amor una sala de concierto, llenó de humanidad a todo un público y llenó a la música de respeto. La noche fue inmejorable, porque siguiendo al rapero La Riviera fue porque fuimos, todos a una.

Rocío Barrantes
Directora de OFF Magazine. Soy periodista para ver la vida desde otra perspectiva. Me gusta pensar que el amor lo vence todo y que la cultura cambiará el mundo.

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