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Antónimo o cómo encontrar lo que nos une dentro de las diferencias

Portada del disco Antónimo

Dos años se ha hecho esperar este disco que ha vendido ya miles de copias y que está dando la vuelta por los escenarios. Antónimo llega en un momento social de crisis y cambio, como un grito de fuerza y valentía. Rayden no tiene miedo a decir lo que piensa en cada una de sus canciones y esto hace que el disco gane en verdad y enriquezca al oyente. Trece canciones donde el cantante habla desde una mirada personal, social y sin pelos en la lengua.

‘Alirón’ abre Antónimo, con una sucesión de palabras contrarias en sí mismas, pero obligadas a entenderse o encontrarse en algún punto. Una voz grave da el cierre a la introducción y el inicio de lo que es un discazo. El rapero lleva años haciéndose una imagen personal en el mundo del rap, que a veces puede no coincidir con la idea que se tiene sobre este género, para lo que compuso ‘No hago rap’ como forma de afirmar sus principios y romper con las etiquetas dentro de la música.

Antónimo viene cargado de voces femeninas, como no podía ser de otra forma. Carmen Boza colabora en ‘Pan, circo, ajo y agua’, una canción con mucha fuerza y un trasfondo crítico. El tema ‘Amalgama’ es un regalo en los tiempos que corren, un grito al amor libre en consonancia con el amor propio. La voz de Leonor Watling, del grupo Marlango, consigue una fusión de sonidos que te invitan a sonreír y cerrar los ojos.

Ama en defensa propia, amor propio, prohibido,
En todas direcciones, en ambos sentidos,
Dirigido, recíproco, de recibo,
El amor llama amor a lo que llamáis desvío.

‘Pequeño torbellino’ es un golpe de sentimientos positivos que se transforman en letras, mecidas por la voz de María de Mäbu. Un tema compuesto para el hijo que el cantante estaba esperando en ese momento y aún no había nacido, con un mensaje de esperanza y amor, en el que Mäbu pone esa voz dulce y con tanta fuerza.

Un disco que busca despertar conciencias entre los oyentes, con canciones como ‘Haciéndonos los muertos’ con una crítica hacia el mundo en el que estamos viviendo, la sociedad que estamos creando y cómo unos pocos tienen el poder de sembrar el miedo en el resto. Del mismo modo, ‘Meteorito’ es otro de los temas de crítica de la política española, cantando su incomprensión y unos coros que recuerdan más a gritos de rabia. ‘Pólvora mojada’ no se queda atrás a la hora de trasmitir este tipo de mensajes, si os queda alguna duda os dejamos el videoclip al final.

Rayden ha sabido mezclar muy bien la música con la poesía, pero en algunos temas los poemas tienen un mayor peso como ‘Abril de 1896’, siendo la canción más larga del disco, para aquellos que les gusta la versión poética del cantante.

En una sociedad llena de dolor, Antónimo es un grito al cielo y a las personas, un puño en alto, es esperanza y letras cargadas de justicia social. Rayden alza la voz en forma de letras contra la xenofobia, la homofobia y los que creen tener el poder, en canciones como ‘Malaria’. Mucho protagonismo para el amor y la igualdad, dos conceptos importantes de los que también se hacen eco en ‘Ubuntu’.

Soy porque somos,
hombro con hombro, codo con codo,
lo mío es para todos,
yo soy persona en razón de los otros,
seamos nosotros,
que solo sea yo porque nosotros somos,
seamos un todo,
todos para uno y uno para todos.

Y al cantante aún le quedaba por desnudarse un poco más en este disco. Dos canciones muy personales, ‘Puertas’ como un recorrido de la propia vida y la canción de que cierra estas 13 canciones ‘Pasillo de honor’, que da fuerza para dejarnos con un buen sabor de boca cuando terminan sus cuatro minutos de duración.

Antónimo es un disco que lo tiene todo, justicia, amor, familia, gritos de libertad… para todos los estados de ánimo. Solo dan ganas de ponerse los cascos, desconectar del resto y conectar con la verdad de Rayden, que intenta hacer del mundo un lugar mejor.