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Anni B Sweet termina de perseguir ilusiones en Ochoymedio

Anni B Sweet durante su concierto en Ochoymedio el pasado 3 de febrero

Ana López ha contado varias veces que Anni B Sweet surgió por casualidad, que el nombre nació cuando MySpace (MySpace, qué tiempos) le pidió un nombre para poder subir su maqueta y se decidió por ese sin pensarlo demasiado. Hoy, varios años después, Anni B Sweet es una referencia indiscutible del panorama independiente español. Y el pasado 3 de febrero se plantó en Ochoymedio para cerrar otro ciclo, el de Chasing Illusions, su tercer álbum de estudio.

Los canarios Solo Astra, última incorporación del sello Subterfuge se encargaron de amenizar la espera. Algunos problemas técnicos les hicieron una mala pasada y probablemente fueron los culpables de que la actuación no brillara tanto como habrían querido. Pero el telón cayó y al levantarse Anni estaba detrás con su banda para llenar la noche. Los primeros acordes de Getting Older sonaron entre el humo.

Anni B Sweet frente a su público durante la actuación | Foto vía Adrián Jiménez
Anni y su público, su público y Anni | Foto vía Adrián Jiménez

Y, guitarra en mano, Anni cantó. Y de qué forma. Desde los temas más rockeros hasta los más melancólicos, la protagonista absoluta de la noche fue su voz. Un instrumento capaz de enamorar con su dulzura y de desgarrar de dolor, todo en la misma frase.

Chasing Illusions se merecía una despedida por lo alto y con la música sonando bien fuerte. A los nuevos temas, como Doctor, se les unieron antiguos como Catastrophe of love o Motorway. También se unieron a la celebración Martí Perarnau, de Mucho, que le dio su toque mágico a los teclados de Drive y Noni Meyers, que entonó junto a la malagueña, para deleite de la sala, Religión de los Lori.

Anni B Sweet baila durante su concierto en Ochoymedio | Foto vía Adrián Jiménez
¿Anni B Sweet baila? | Foto vía Adrián Jiménez

Anni pisó el escenario segura, cómoda, sabiendo que la noche era para disfrutar y bailar. Y bailó, sí, aunque no mucho. No es su fuerte, como se apresuró a justificar. También se disculpó por hablar poco comparado con otros de sus conciertos. Pero yo creo que sí habló, solo que lo hizo a través de su música.

Contó historias de dolor y de felicidad, y también de desilusiones. La malagueña se hace grande en las distancias cortas y no le hace falta una banda detrás para emocionar. La interpretación de Locked in verses a eléctrica y voz fue una buena prueba de ello. También lo fue la última canción que interpretó, incluida a petición del público. Una sincerísima y desgarradora Shiny days, una de sus canciones más antiguas, que hizo contener la respiración a todo el público.

Tampoco faltó su conocida versión de Take on me, aunque el momento culmen de la noche fue sin duda Monsters. Una de sus mejores composiciones, que saca a la luz todo el potencial de la voz de Anni B Sweet, que susurra, grita y envuelve al público en su atmósfera oscura llena de riffs y fuerte percusión.

Chasing Illusions echa el cierre pero no creo que quede mucho para que volvamos a escuchar a la malagueña. Después de estos dos años, no sé si has encontrado tu ilusión, Anni. Pero desde luego que a los allí presentes nos dejaste una buena taza de ella. Hasta pronto.

Adrián Jiménez
Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual e intento convencerme de que me servirá para algo. Veo, escucho, escribo y trato de entender.