Moda y tendencias

Recorriendo el Museo del Traje (X): Tiempos actuales. Diseñadores actuales

El triunfo de las democracias occidentales tras la Segunda Guerra Mundial, significa el énfasis en la apariencia, la valoración de la coquetería y la búsqueda del propio estilo. Es decir, significa el triunfo de la moda.

Por su parte, el ya conocido prêt-à-porter facilita la penetración de la moda gracias a su difusión industrial. Puede decirse que el acceso generalizado a la moda es una de las conquistas democráticas de las clases medias desde mediados de los años sesenta.

Desde esta época, y sobre todo desde que se universaliza el estilo Carnaby Street, con su alegría de color y su desenfado de formas, es difícil seguir hablando de “moda en singular” o de “dictadura de la moda”; ya sólo existen modas en plural, o sea, tantas tendencias y maneras de vestirse como formas de vida.

También es aquí cuando comienza a valorarse, verdaderamente, la “moda de autor”; cuando un modelo se valora no sólo por su calidad o su estilo, sino también porque ha salido del taller de Yves Saint Laurent, Courrèges, Chanel, Ungaro, Armani, Valentino, Dior, Carolina Herrera, Sybilla, Jesús del Pozo, Ágatha Ruiz de la Prada… Empieza “el imperio de los nombres y las marcas”.

Los años finales del siglo XX asistieron al nacimiento del fenómeno de los “fashion victims” y hoy día, en pleno siglo XXI, puede observarse que el fenómeno no sólo no ha remitido, sino que capta a un sector de edades más tempranas

Si aceptamos con James Laver que lo que se viste es “el espíritu y no el cuerpo”, entendemos que el vestido es una expresión externa de una concepción interna de la vida. Así, las cuatro vitrinas de “Tiempos actuales”, nos permitirán contemplar que para las sociedades democráticas actuales “todo está permitido” en la moda.

De la moda al espectáculo

La moda en los ochenta se convierte en puro espectáculo. Son espectaculares los lugares elegidos para mostrarla, los palacetes convertidos en show-room de los diseñadores. Y es espectacular el físico de las modelos y su conversión en iconos de los medios de comunicación, superando a las divas del cine.

De Lacroix a Versace, pasando por Valentino o Ungaro, los modelos que ilustran esta vitrina -del Museo del Traje- reflejan la búsqueda consciente de complementos barrocos, colores encendidos, técnicas de drapeados, fruncidos, tableados y bordados, que permitieron unos vestidos y unas mujeres así vestidas, de las que, francamente, era imposible no asombrarse.

La sencillez del made in Spain

El espíritu exhibicionista, ampuloso y ornamental de los años ochenta, dará paso a una depuración minimalista en la que no sólo “menos es más”, sino que además se busca lo esencial y el pequeño detalle: la sencillez.

Desde mediados de los 90 hasta nuestros días, el espíritu minimalista anima muchos de los vestidos made in Spain, que se enriquece cada día con nuevas y muy valiosas aportaciones.

El made in Spain nació con la transición, y fue una expresión visible del cambio, tan pacífico como irreversible, que vivió la sociedad española desde 1975 para incorporarse definitivamente a las libertades y responsabilidades de una sociedad industrial avanzada.

Sus valores más firmes como Sybilla, Jesús del Pozo, Roberto Verino, Ángel Schlesser, Purificación García, Roberto Torretta, Miguel Palacio, Lemoniez, Francis Montesinos, Devota y Lomba, Miriam Ocáriz, Lydia Delgado, Amaya Arzuaga y un maravilloso y larguísimo etc. han demostrado que saben evolucionar y poner al día sus diseños, su colorido y sus propuestas.

Devota y Lomba

Las exportaciones generadas por el made in Spain y los puestos de trabajo consolidados por la moda, significan ya un peso considerable en la economía nacional y son la expresión misma de que se vive en una sociedad refinada y tolerante.

FOTOGALERÍA: MÁS DISEÑADORES DE LA ACTUALIDAD

Paula Pastor
Periodismo UCM. Redactora en HOLA y en las revistas La Huella Digital y OFF Magazine. También puedes leerme en mi blog: paupas.blogspot.com.