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Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…

La primera de las aparentemente interminables películas de Star Wars data del año 1977, así que en esta crítica creo que no es necesario advertir de que habrá todo tipo de spoilers.

La película comienza con una batalla entre dos naves espaciales a golpe de cañones láser. Una de ellas, absorbe a la más pequeña, iniciando un asalto repleto de más disparos con armas láser y dando lugar a varias muertes de la tripulación rebelde, además de la captura de la Princesa Leia, una de las líderes de la resistencia. La aparición de Darth Vader por aquella puerta, imponente con aquel traje que hoy nos es inconfundible, respirando artificialmente, y aniquilando a un tripulante a las primeras de cambio, es una puesta en escena impresionante. Y esto sólo está en los cinco primeros minutos.

Darth Vader, durante el asalto a la nave rebelde. | Vía PyMovie.
Darth Vader, durante el asalto a la nave rebelde. | Vía PyMovie.

La manera que tuvo George Lucas de realizar la presentación de los personajes es un factor a tener en cuenta. En un primer momento nos muestra a Luke Skywalker, joven e intrépido con ganas de ser algo más que un simple granjero; Obi-wan Kenobi, ese hombre sabio al que todos deberíamos escuchar de vez en cuando; R2-D2 y C-3PO, esa pareja de droides dispuestos a ayudar en todo lo que sea posible, y Leia Organa, una joven princesa, cuya madurez es inversa a su edad. Mientras que en una segunda parte, Han Solo y Chewbacca, una pareja tan peculiar como carismática. La arrogancia del primero, conjuntada con la bondad del segundo, hacen un dúo difícil de superar.

La escena del enfrentamiento entre Darth Vader y Obi-wan, consiguen mantener la tensión en el espectador, pensando que el mal podría vencer al bien, y así fue. La muerte de “Ben” Kenobi será determinante para el desarrollo de Luke como salvador de la galaxia.

Los grandes factores que consiguió Lucas al realizar esta película, fueron su banda sonora de la mano del que quizás sea el mejor compositor de la historia del cine -John Williams para más señas- y la capacidad de conseguir un clásico de ciencia ficción, con unos efectos especiales muy limitados. Su mundo es rico y diverso, con un sinfín de criaturas, naves y ecosistemas, traídos casi de manera artesanal. De hecho, algunos incluso superan a los efectos especiales utilizados en las precuelas.

Por otra parte, la película presenta un error perceptible a simple vista. Los tiempos están mal medidos. El director se toma más de 50 minutos como introducción en esta obra, y tan solo una hora para desarrollar los dos actos siguientes. En su favor hay que decir, que no fue por deseo de George Lucas, sino porque los plazos de rodaje le fueron reducidos y tuvo que terminar antes de lo previsto. Pese a flaquear en las interpretaciones, muchos de los diálogos son cómicos y están bien medidos, destacando casi todas las conversaciones entre Han Solo y Leia.

Esta es sin duda una buena película, y sobre todo, es el nacimiento de una saga que parece, estará mucho tiempo presente en las grandes salas de cine.

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