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Ella Fitzgerald y el swing

En el escenario de la gala de los premios Grammy del año 1976, Mel Torme le preguntó a Ella Fitzgerald qué era el jazz. Detrás de los gordos cristales de sus gafas, sus ojos envejecidos se divertían mirando al público expectante y deseoso de su respuesta. Tras un rodeo, la conocida como Primera Mujer de la Canción, comenzó a cantar scat junto a Torme al ritmo de una banda de jazz. El scat, improvisación vocal sin palabras ni silabas juntadas con sentido, fue popularizado por Ella y posibilitó la transición del hot jazz al swing frenético.

Del blues al hot jazz

El jazz más melódico, el blues de principios de siglo XX, entonado por voces femeninas afroamericanas como Bessie Smith o Ethel Waters, protagonizaba sus primeros espectáculos en Harlem, Nueva York, en 1917 en el Cotton Club. Sus baladas se encontraron con los ritmos creativos de músicos autodidactas de Nueva Orleans cuando estos se vieron obligados a emigrar a Chicago o a la Gran Manzana tras el cierre del barrio de Storyville. Las hermanas Boswell, amantes del saxo y del jazz de Nueva Orleans, alegraron la radio fusionándolo con el blues jazzístico.

Ella Fitzgerald llegó a Nueva York con tres años con su madre Temperance y su padrastro Joseph Da Silva, eslabones perdidos de los felices años 20. Una niña Ella tímida, aplicada en sus estudios y masculina quería ser médico y, pegada al transistor, escuchaba el divertido jazz de las Boswell Sisters, bailaba claqué e imitaba la voz limpia de su ídola Connee Boswell. También disfrutaba del blues de Bing Crosby e imitaba la voz rasgada y la improvisación de Louis Armstrong, algo que posteriormente aportaría a su propia música.

Armstrong, antes de llegar a Ella a través de la radio, era uno más de las nuevas y experimentales bandas de jazz de Chicago. Entonces, en 1924, fue reclutado por Fletcher Henderson para tocar con él en Nueva York, encuentro que cambiaría la concepción musical de Henderson. Este pianista afroamericano amante de la música clásica, había llegado a Nueva York cuatro años antes e, incapaz de encontrar trabajo como químico por su raza, probó como pianista en un barco del río Hudson y más tarde sería editor y arreglista de música. En 1922 tendría fama y confianza suficiente para formar la Fletcher Henderson Orchestra y tocar en el selecto Roseland de Harlem. Sólo un año después, su banda no se consideraría de jazz, sino para bailar, era hot jazz.

El Savoy

La banda de Henderson fue una de las anfitrionas en la apertura del Savoy en Lenox Avenue, Harlem, el 12 de marzo de 1926. Al contrario que el Cotton Club y su dura política racial, los judíos Moe y Charles Galewski, habilitaron el Savoy para la multitudinaria comunidad afro de Harlem. Solían haber 70% negros y 30% blancos, llegando a mezclarse con italianos del Bronx y judíos de Brooklyn. “No sabíamos lo ricos que éramos socialmente”, señalaba Norma Miller, una de las bailarinas más populares del Savoy.

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Lindy Hop en el Savoy | Getty Images

Los Galewski querían que el Savoy fuese un lugar lujoso y distinguido, pero alejado del refinamiento elitista del Roseland. Después de la lámpara de araña de cristal y la escalera de mármol del vestíbulo seguía la pista de baile de 60 metros de largo por 15 de ancho con dos escenarios para que, al haber dos bandas, una tocase cuando la otra parase y así no hubiese pausa. El interior era rosa y espejos llenaban las paredes. Los corpulentos porteros debían llevar puesto esmoquin y no dejar a entrar a hombres que no vistiesen traje.

Lo oportuno de su apertura ayudó a distinguir al precioso Savoy. Los nuevos ritmos de hot jazz y ganas de bailar estaban en las calles, pues los afroamericanos no tenían lugar. En el Savoy se asentaron el baile Lindy Hop, las competiciones y calidad de los bailarines gracias al agente Whitey, quienes creaban pasos todos los días encaminándose hacia el swing, intentando seguir la vivaz música de las mejores bandas y orquestas de América. La banda del ambicioso y obstinado batería Chick Webb triunfaba en los duelos de música contra Duke Ellington, Countie Basie y Benny Goodman, los padres del swing. Así, reunió el Savoy a las mejores y más innovadoras orquestas y los bailarines más atrevidos.

Encuentro con Chick Webb

Durante aquella época, en 1933, Ella Fitzgerald se mudó al barrio de Harlem para vivir con su tía. El año anterior, muerta su madre, había quedado huérfana a los 15 años y huyó de Da Silva, quien, según su biógrafo, abusó sexualmente de ella. Descuidando sus estudios, buscaba dinero en burdeles y en loterías ilegales de mafias. Pillada por la policía, pasó por un orfanato y por un reformatorio. Escapó y quedó sola, viviendo en la calle con 16 años.

Para sobrevivir, ganaba algunos centavos cantando y bailando en la acera. Entre la actividad de un barrio de artistas afroamericanos, el glamour del Roseland, la energía de la música callejera, la élite del Cotton Club y la fama del Savoy, deambulaba esta adolescente vagabunda. No obstante, el 19 de noviembre de 1934 probó suerte en el teatro Apollo de Harlem en un concurso de música, el Amateur Night Show.

Fue la primera en subir al escenario. Había planeado cantar y bailar pero su cuerpo se petrificó. Su silencio era el eco de su timidez e inseguridad. Parte del público la abucheó por su apariencia desastrosa. No tenía otra ropa. Cuando le preguntaron qué iba a cantar, respondió cantando al estilo de Connee Boswell las dos canciones que traía preparadas: “Judy” de Hoagy Carmichael y “The Object of my Affection” de Dean Martin. Ganó. Reconocimiento y 25$. Teóricamente el premio prometía actuar durante una semana en el teatro Apollo, pero ese privilegio se le fue denegado por su apariencia.

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Ella Fitzgerald y Chick Webb en 1938 | Gilles Petard, Getty Images

De vuelta en las calles, ganó otro concurso en la Harlem Opera House. Chick Webb buscaba una voz femenina para su banda y escuchó hablar de Ella Fitzgerald. Aunque reacio a contratarla por su torpeza, juventud y descuidado estilo, a comienzos del año 1935 le dio la oportunidad de cantar con ellos en un baile en la Universidad de Yale. Convencido, la contrató. Y por la crítica situación de Ella y los problemas que podía suponer que una chica de 17 años fuese de gira con un grupo de dieciséis hombres, la adoptó.

First Lady of the Song

Webb y su mujer Sallye tomaron responsabilidad legal de ella, la acogieron en su casa, le compraron ropa y la prepararon para el show del Savoy y para la fama. Ella puso voz al jazz, al swing y al blues -donde su aterciopelada, cálida y versátil voz destacaba-  de Chick Webb, y al Lindy Hop de Whitey. En 1939 murió Webb por su tuberculosis espinal y Ella se convirtió en cabeza de cartel del Savoy y otros clubs trabajando con la orquesta de Webb, hasta comenzar su carrera en solitario en 1942.

Ella Fitzgerald consigue dar voz al acelerado swing con el scat: sin palabras, sólo emitiendo sonidos. Su voz inagotable era un instrumento más de la banda. De hecho, ella misma decía que sólo trataba de imitar los sonidos de los trombones. Su música nunca fueron poemas emotivos de literatura -algunas letras eran bastante absurdas-, sino que tenía que ver con el ritmo y la alegría de cantar. Maya Angelou decía que el pájaro no canta porque tenga una respuesta, sino porque tiene una canción.

Victoria De Julián
Estudio Periodismo y Filosofía en la UNAV. Busco oportunidades de ser mejor, crear y aprender haciendo. :D

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