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El valor de un dólar

Inputs y Outputs

Los inputs de Donald Trump en su proceso de producción, de cara a la presidencia de los Estados Unidos de América, son su filosofía. Como pasa con el “Reaganismo”, no existe como tal una filosofía política o de gobierno que Reagan o Trump respalden, sino que es la extensión de ellos mismos en los mandos del Estado. Como bien señala Ruth Marcus en su columna en The Washington Post: es más bien una celebración de la capacidad para gobernar de un individuo. Sin Reagan no hay “Reaganismo”, y sin Trump, no hay “Trumpismo”.

Así que, ¿quién es Trump? Al contrario de la visión de Reagan en la que el Gobierno era un problema y él debía someterlo y hacerlo sumiso, para Trump, el Gobierno es la solución, sólo que es malo si está dirigido por idiotas. Porque, como entidad, como una empresa, debe ser dirigido. Y una de las razones por las que lo quiere dirigir es porque es un patriota genuino.

En su espíritu hay un padre que enseña a sus hijos, como ellos mismo han contado, el valor de un dólar. Nadie puede regalártelo, sino que hay que ganarlo con tu actividad. Actividad que, según el Presbiterianismo, doctrina religiosa calvinista derivada del cristianismo que profesa Donald Trump, no es relevante para la salvación, solamente la fe. Haga lo que haga, ¿Trump irá al cielo?

Hay otro Donald que en su infancia era un niño enérgico y entusiasta. Por ello y por problemas en su escuela debido a mala conducta, sus padres decidieron enviarlo en el 1959, cuando tenía trece años, a la Academia Militar de Nueva York. Allí, hasta los 18 años, aprendió disciplina para canalizar su naturaleza activa de otra manera. 

Un Donald Trump de 33 años sujeta la maqueta de la Trump Tower, la cual costó construir 200 millones de dólares. | Getty Images

 

Dentro de los outputs de Trump, los bienes y servicios resultantes del proceso de producción, podría escribir una larga lista de ellos, pero este artículo resultaría infumable. Desde programas televisivos, como The Apprentice -concurso en el que el premio era trabajar como alto cargo en una de las empresas comerciales de Trump-, el mercado del ladrillo, cursos de golf, hasta casinos y grandes resorts, como sus construcciones en Atlantic City, donde Marshall Eriksen y Lily Aldrin se casaron durante la segunda temporada de Como Conocí a Vuestra Madre.

Marketing

Una vez producidos los bienes y servicios, todo empresario necesita del marketing para conseguir un encuentro eficiente entre la demanda de su producto y la oferta. A veces deben encontrarse cueste lo que cueste. Una manera es mejorar la imagen. Así hizo su padre Fred Trump durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, diciendo que su familia era de origen sueco. En realidad, el padre de este era alemán y emigró desde la ciudad de Kallstadt en 1885 a Nueva York.

El nieto de aquel alemán aprendió el arte de conectar la oferta y la demanda. Donald Trump, para mejorar la imagen del equipo de football americano de la USFL que dirigió en los años ochenta, sabía utilizar la figura de las animadoras. La actriz Lisa Edelstein, quien fue una de esas animadoras antes de encarnar a Lisa Cuddy en House, relata en un artículo de Huffington Post como eran tratadas como prostitutas. Antes de extinguir a los New Jersey Generals y a la USFL por sus ambiciones de superar a la liga alternativa a ellos, la NFL, (muy bien contado en este artículo de El Español) Trump se protegió detrás de un pseudónimo para tratar los temas más delicados. Cuando vendía con su imagen, era Donald Trump. Cuando no, era John Barron.

Finanzas

La unión entre Donald Trump y la riqueza ha existido siempre. Su abuelo paterno emigró y consiguió acomodarse en el barrio de Queens, Nueva York. Allí, su padre Fred Trump -el sueco- y su abuela fundaron la Elizabeth Trump & Son Company, que Donald rebautizaría Trump Organization. La rama materna era más modesta. La madre de Donald Trump, Mary Anne MacLeod, escapando de la pobreza, zarpó de Glasgow en el SS Transylvania y llegó a Nueva York con 50 dólares en el bolso en el año 1930. Trabajó de asistente doméstica hasta casarse con Fred Trump seis años después.

Sobre la base que estableció su abuelo y la fortuna que atesoró Fred Trump con el negocio de viviendas de clase media y arriendos en Queens, Brooklyn y Staten Island, Donald pronto siguió la estela de su padre en el mundo inmobiliario tras graduarse en Economía por la Universidad de Pensilvania.

Pronto extendió Trump el negocio familiar a todo aquello que pudiese dar beneficio. Tanto que sus excesivas inversiones en los años 80 lo llevaron a la cesación de pagos. Por ejemplo, el Taj Mahal Casino de Atlantic City fue financiado con bonos basura y la Trump Organization necesitaba grandes préstamos para evitar su colapso. No obstante, en los años 90, Trump dio la vuelta a la situación, lo cual permitió que su gran imperio creciese aún más. Cómo se sobrepuso al borde de la bancarrota está plasmado en sus libros El arte de sobrevivir (1991) y El arte de volver (1997).

A menudo se relaciona el Siglo XXI con el Imperio de la Economía. La política parece todo economía. Esta es una ciencia, por su valor matemático y estadístico, y es social, por su valor humano, lo cual pone los límites del beneficio monetario. Si se olvida el valor humano, el por qué y para quién se hace, el respeto entre las personas,  y la economía es reina de la política, ¿quién será el beneficiado?  Sin ello, la economía son sólo números y dólares.

 

Victoria De Julián
Estudio Periodismo y Filosofía en la UNAV. Busco oportunidades de ser mejor, crear y aprender haciendo. :D

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