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La enésima equivocación de Hollywood

Felicity Jones y Eddie Redmayne. | Vía New Cinema.

Ayer me disponía a elaborar la crítica que estáis leyendo ahora mismo, decidiendo qué película sería la “afortunada”. Consultando en Netflix mi lista pendiente, descubrí que habían añadido La teoría del todo, la película que cuenta la historia de Stephen Hawking. Y pese a no tener una gran expectativa, esta cinta es una más. Es decir, llega a la mediocridad, y pueden dar las gracias.

Partiendo de la base de que la fotografía no es en absoluto destacable -aunque este es un aspecto muy subjetivo-, el guión de la película es similar a una rodaja de queso gruyère: está llena de agujeros. No puede ser que cada veinte minutos, haya un hueco en el guión, y haya que rellenar la película de manera algo forzada, con escenas que en su mayoría, no tienen importancia alguna, acompañadas de una banda sonora repetitiva.

Es cierto que Stephen Hawking es uno de los genios más grandes que han pasado por este planeta, y se da por hecho que tendría un comportamiento algo distinto -como todo genio-. Sin embargo, no puedo creer que el director no indagase en cómo pudo sentirse mientras él asimilaba la idea de cómo iba a ser su vida.

Pero lo peor de todo llega, cuando en los Premios Oscar, colocan a esta película, como una nominada a Mejor Película, dejando otras fuera como Interstellar. Además, fue Eddie Redmayne -encarna a Stephen Hawking- quien se llevó el premio a Mejor Actor, por mantener la misma cara durante la mitad de la película. Tanto sus múltiples nominaciones como la entrega del ya mencionado premio, son la enésima equivocación de los Oscar, y que se repite una y otra vez, edición tras edición.

Lo mejor de la película fue sin duda su último tramo, y no porque estuviese cerca de acabar -aún no llego a la exigencia de Carlos Boyero-, sino porque es ahí cuando por fin vemos un ápice de las emociones de los protagonistas, en la que quizás, sea la mejor escena de toda la película.

Como resumen, puede definirse como una obra que busca la lágrima fácil y una historia de amor que prevalece como si fuese su temática principal.

5 Comments

    1. Desde mi punto de vista, han habido otras como la elección de Argo como mejor película en 2012, Jared Leto como mejor actor de reparto en 2013 (que hizo un buen papel, pero creo que lo hizo mejor Michael Fassbender en 12 años de esclavitud) y la más reciente, Leonardo DiCaprio como mejor actor este mismo año.

      1. ¿Quién crees que podría haberse llevado este año el Oscar de no haber sido Dicaprio? Porque en esta categoría su “única” competencia era Eddie, por la dificultad también de su papel, pero considero que el premio de Dicaprio era más que merecido, y reconocido por toda la Academia y los presentes. Al igual que el de Jared, creo que se reconoció su trabajo en un papel diferente, demostrando su versatilidad.

        1. Creo que el Oscar a Leonardo debió haber llegado en 2013. En El lobo de Wall Street está inmenso, y ciertamente Matthew Mcconaughey hizo un buen papel ese año, pero parece que la Academia prima el método frente a la verdadera interpretación. DiCaprio lo hizo bien en El Renacido, pero no es su mejor interpretación ni de lejos. Fue un Oscar casi por obligación. Pero tienes toda la razón en cuanto a que en esta edición apenas había competencia.

          En cuanto a Jared Leto no he visto demasiadas películas. Aun así, insisto en su buen trabajo en Dallas Buyers Club, pero creo que el papel de “negrero” de Michael Fassbender le supera con creces.

          1. En lo de Dicaprio estoy totalmente de acuerdo, creo que su primer Oscar tenía que haber llegado con Gilbert Grap y sino con El Lobo, pero no creo que sea desmerecido el de este año.

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