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¿Erasmus? ¿Y ahora qué?

Foto vía Tumblr

Hoy, como tantas otras noches, reflexiono sobre todo. Siempre por cosas que me preocupan, por miedos, por los 300 trabajos que debería entregar y que todavía no he empezado, por las cosas buenas, por las malas… últimamente no puedo negar que la mayor parte de las cosas que se me pasan por la cabeza tienen algo que ver con el miedo.

Con dolor intenso en el costado me repito como un mantra que la distancia no nos hace más pequeños ni menos fuertes, y con éxito, consigo convencerme de que “lejos” es lo que los demás quieren que estemos, pero lo que no saben es lo cerca que nos encontramos.

Horas de despedida que duran años; distancias que son más que kilómetros; consuelo por saber que queda poco para volver a vernos…

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Erasmus: experiencia universitaria que afecta más al que se queda que al que se va. Es algo lógico e inevitable en algunos casos. Quizás nos paramos a pensar demasiado en qué ocurrirá, en lugar de en lo que verdaderamente está ocurriendo, solo porque la traición es lo más probable. Pero, ¿qué persona nos dijo que hoy en día no podíamos? ¿Por qué antes sí y ahora no? ¿Por qué el irte supone tener que pensar en la persona que tienes al lado? Estoy segura de que esas personas no sabían a lo que se estaban enfrentando y tampoco quisieron comprobarlo. “Voy a pasármelo bien” empiezo a dudar del concepto de diversión que ronda por las cabezas de nuestra generación. Sin embargo, ese no es el caso que vengo a abordar.

“Parejas y erasmus, nada compatible” No niego que a veces el destino cruce los caminos llevando a cada uno hacia un precipicio y que cupido se tome sus días libres, pero si no funciona lejos tampoco lo iba a hacer cerca. Para qué engañarnos, realmente siempre lo utilizamos como excusa. Si no quiero que funcione, no lo hará. Si me quieres, lucharás.

Escribir esto llega a ser esperanzador, si te digo la verdad, superé cosas peores que la distancia en el pasado. Sí, es verdad,no he conocido algo más fuerte que el amor, algo que pueda hasta contigo mismo, algo que vuele más alto que ese avión que nunca llega, en un aeropuerto lleno de “no te vayas nunca más”o “aquí te esperaré siempre”.

 

Utilicemos  la distancia como una excusa para viajar o para volver.

 

1 Comment

  1. Qué buena reflexión. La distancia es siempre un motivo de dolor y de dudas, pero el verdadero problema no son los kilómetros, sino la inmadurez de los protagonistas.

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