CulturaLiteratura

Días contados #16

DÍA 16

Quizá no era la mejor forma, pero era la única que tenía en ese momento para sacar algo de información.

 

Dejé que pasara algo de tiempo y decidí volver llamar a Carol. Deseaba con todas mis fuerzas que no me cogiera el teléfono el tío ese.

 

-Dime– Respondió Carol muy seca.

– Nada, te llamaba para decirte que ya he hablado con Tony sobre lo que me dijiste antes. Y me lo ha confirmado, llevabas razón , Carol. Es un mentiroso.

– ¿Y qué te ha parecido el por qué lo ha hecho? Porque según él tenía un poco de justificación para hacerlo…

 

Sabía que de un momento a otro iba a pasar, que Carol me preguntaría más detalladamente y yo no tenía ninguna respuesta, puesto que la conversación con Tony no existía. Así que tuve que improvisar. Conocía desde hace tiempo a los dos y quizá podría saber el por qué de algunas cosas, pero obviamente no de todo. Aún así decidí seguir con la mentira, por muy mal que estuviera.

-Ya sabes cómo es Tony. A mí alguna vez también me la ha liado aunque esta vez sí que no me esperaba que fuera a ser mentira. Le creí al cien por cien.

-¿De verdad que te lo creíste? Estaba claro que era mentira.

-Pero tú como estabas tan segura? Dejando aparte los pequeños roces que hayas podido tener con él, algunas personas cambian.

-Ay, Marina. Te crees que conoces a Tony, pero no. Muchas veces eres demasiado ingenua y es por eso que ahora estés así, en la mitad de todo. Y he de decirte que en parte es culpa tuya, por querer complacer a todo el mundo siempre y muchas veces creer más a los demás que a tu propia mejor amiga. Estoy decepcionada contigo, la verdad. Ya hablaremos. Tengo que colgar.

 

Y no me dio tiempo ni siquiera a darle una contestación. No esperaba para nada que Carol me dijera todo eso. ¿Qué estaba decepcionada conmigo? No entendía nada, aunque en parte había algo de razón en lo que me había dicho, intento siempre complacer a todo el mundo, y es imposible.

Por otra parte, esperaba que Carol no hablara con Tony de todo esto, y si por algún casual lo hiciera, yo asumiría mi culpa. No me quedaba otra.

Ya que Tony estaba de viaje, se me ocurrió una idea. Era una locura, pero quizá era la llave para poner fin a todo esto.

vivirtenpoesia
24. Desde que supe que escribir era la forma más bonita de doler, no he parado de sangrar. Madriz.

Leave a Response