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#AcústicoEnOFF | Diego Cantero: “Dedicarte a lo que te gusta hoy en día es una heroicidad”

[Entrevista realizada por Matilde Hellín y Javier Navarro] 

Disfrutamos de su directo el pasado viernes en Las Rozas y pudimos volver a hacerlo pocos días después en una cercana entrevista. Íntimo y natural tanto en el auditorio como en su casa, Diego Cantero nos mostró la cara más humana de la fama. El éxito edulcorado con altas dosis de humildad, memoria y principios caracteriza a nuestro protagonista de hoy, siempre sereno y con los pies en la tierra.

Ajeno a los estereotipos del artista exitoso de hoy en día, el cantante y compositor de Funambulista nos recibió a las afueras de Madrid y compartió con nosotros un agradable rato en el que nos respondió sincera y abiertamente sobre cuestiones personales y de actualidad.

Diego quiso formar parte de la cortísima historia de OFF Magazine, aportando claridad y buenos consejos para nuestro futuro más cercano y tratando de dar un empujón final a nuestro lector dedicándole incluso una pequeña sesión en acústico. Disfrutamos con él y estamos seguros de que vosotros también lo haréis.


OFF Magazine: Antes de nada, debemos de agradecerte tu amabilidad y cercanía tanto hoy como en el concierto del pasado viernes en Las Rozas, donde vivimos momentos muy emotivos, destacando aquel en el que agradeciste al grupo telonero Black Stone su participación. A ti también te ha tocado hacer de telonero de grupos como Maldita Nerea durante muchos años ¿cómo recuerdas esa época?

Diego Cantero: Antes de ser teloneros de Maldita Nerea llevábamos doce años haciendo música, con lo cual tuvimos tiempo de ser teloneros de todo el mundo. Creo que al final el mayor regalo que le puede hacer un músico a otro es prestarle su público y su entorno, o sea, prestarle lo que ha conseguido durante un montón de años, que es la gente, para poder cantarles. Yo no puedo negar esa oportunidad. A veces es imposible por cuestión de horarios o espacio, pero a mi me parece que es necesario, si no todo se pararía y los compositores de mañana -que nos van a inspirar a todos-, no existirían o no saldrían con tanta facilidad.

OFF: ¿Tiene suficientes apoyos este sector joven o principiante?

D.C: Desde que yo empecé en el mundo de la música todo está complicado. Yo no he vivido el éxito y la industria millonaria que había entorno a la música hace veinticinco años. Yo llevo quince años en este mundo y desde entonces está todo en crisis. Quejarse de la falta de oportunidades me parece el primer error para no llegar a ningún sitio. Vosotros os buscáis la vida para crecer con un par de cámaras, yo cuando empecé cogí una guitarra española de mi padre y me fui a un montón de sitios a tocar en tren porque ni siquiera tenía edad para conducir ni existía Internet. Las oportunidades se crean. Ojalá el entorno sea cada vez más adecuado y apto para que el arte tire para delante, pero quejarse es lo último que puede hacer uno.

OFF: ¿Y no podría aportar un granito de arena el Gobierno respecto a este tema?

D.C: Sin lugar a duda. Lo que están haciendo con la música es castigar. Con la música, el cine o el teatro. Pero bueno, es lo que tenemos en la actualidad con un Gobierno de esta manera. A mi no me representan, pero probablemente ni estos políticos ni los que vienen. No me creo nada de la clase política. Desde mi humilde opinión, el arte está muy maltratado y en el momento en que cambien ese trato no será por ideología, sino por interés político y de votos. Bajarán y cambiarán el IVA cuando a la gente le importe y cuando esta gente sea suficiente para representar algo importante en las urnas.

OFF: En este caso, en varias entrevistas para otros medios hablas de dos de tus canciones reivindicando esta falta de oportunidad. En primer lugar, hablas de Fiera haciendo referencia a esas personas que a pesar de las circunstancias se quedan aquí peleando y, en segundo, de Quédate como un canto a aquellas personas que han tenido que marcharse por la tesitura ¿Qué mensaje transmitirías a estas personas -especialmente artistas- que se encuentran en esta situación de dificultad?

D.C: No soy quien para dar consejos, pero creo que si alguien hace música la debe hacer porque le gusta; si hace canciones las debe hacer por necesidad. A partir de ahí, si quieres hacerte rico y famoso, yo ni sé la fórmula ni me interesa mucho; si quieres hacer canciones, da igual hacerlas aquí que en Nigeria. Solamente digo que las cosas hay que hacerlas por amor, no por interés. Si haces las cosas por amor te vas a sentir realizado y el éxito ya lo has conseguido. Si quieres un éxito que te dé de comer a ti y a tus hijos, lo tienes más complicado. Yo nunca he tenido grandes pretensiones, solo expresarme y sobrevivir de esto a base de cerrar muchísimo.

OFF: ¿Es la falta de pasión en lo que hacemos uno de los problemas que sufre hoy en día la sociedad española?

D.C: Dedicarte a lo que verdaderamente te gusta hoy en día es toda una heroicidad. El sistema educativo no potencia eso en ningún aspecto desde la primaria hasta la Universidad. Nunca se preocupan por tu verdadera pasión ni por desarrollarla. Nos quieren a todos iguales y sin dar mayor problema.

OFF: ¿Y también desde dentro de este sistema educativo se está menospreciando al arte?

D.C: Si, claro, y más ahora que incluso han quitado asignaturas que lo tratan. Eso ocurre por la falta de calidad política, no por otra cosa. La gente que verdaderamente sabe y es inteligente se dedica a otras cosas, no a la política. La gente con talento no se mete en política o al menos en este país, o al menos en este momento.

OFF: Como abanderado de tu tierra, has apoyado numerosas veces la música murciana abiertamente ¿Es Murcia una cuna de jóvenes talentos musicales?

D.C: Claro. Actualmente hay grandísimos grupos como El Octavo Pasajero -con J.L. Manzanero que es un cantantautor que empezó conmigo-, Aarón Saez, Jesús Cutillas, Maldita Nerea o Second, que son un grupo de indie-pop genial. Yo estoy muy orgulloso de formar parte de esa amplia cantera.

OFF: Llevas casi tres años viviendo en Madrid porque te supone una comodidad de cara a las giras ¿Echas de menos Murcia? ¿Volverás?

D.C: No lo se. Tardé 30 años en salir de allí, porque se vive genial, porque tengo a mis amigos y a mi familia y porque hay una calidad de vida genial. Ahora vuelvo y me encanta y hace un año te diría que si que volvería, pero ahora mismo no lo se. Ahora vuelvo Murcia, a Molina, y después de ver a mi gente y echar un finde allí, casi que me apetece volver. Ya me he hecho a mi gente y me he creado mi mundo aquí. Lo que si me ha hecho conciencia ahora a los 30 años es darse cuenta de que puedes ser feliz y vivir tu vida en cualquier lugar. Venir aquí a Madrid me parecía un paso gigante en su momento, pero hoy podría irme a cualquier lugar del mundo.

OFF: ¿Y de Murcia hay algún sitio especial que te guste?

D.C: Si, claro. Murcia es preciosa. Me gusta tomarme una cerveza en la Plaza de las Flores, me gusta subir a la Fuensanta a esa zona de sierra que está al lado de la ciudad, me gusta ir al Mercado de la Alberca a comprar pescado y carne y que me lo hagan en el momento. Me gusta la vida de la gente. Me gusta la zona de las tascas. Me gusta Calblanque. Me gusta tomar una caña por la noche y por supuesto me gusta volver a Ítaca, el lugar donde empecé hace ya muchos años. Murcia para mi es el paraíso. De Murcia me gusta todo, no puedo ser objetivo.

OFF: Volviendo al ámbito profesional, has colaborado con muchísimos proyectos distintos últimamente. Desde artistas como Andrés Suarez a colaboraciones en bandas sonoras de películas -Perdona si te llamo amor-, series -Familia- o campañas publicitarias como la de Suchard. ¿Cuál crees que es la que más te ha ayudado a crecer?

D.C: Todas. Cualquiera. Me hace aprender colaborar con gente que se dedica al arte en cualquiera de los aspectos. Son cosas nuevas, igual que componer para otras personas, independientemente de que sea un proyecto o una película super famosa o un chaval que viene a tocar la guitarra conmigo. Soy muy de juntarme, siempre aprendo algo. Si alguna vez terminas una colaboración sin aprender algo, te pasa algo personalmente.

OFF: Funambulista ha demostrado saber adaptarse a todas las situaciones. Pasais de tocar en salas para trescientas personas a recintos de miles o incluso algún que otro festival. El año pasado estuvisteis en el Arenal Sound y fuisteis sin querer protagonistas de uno de los momentos más catastróficos de todo el festival ¿qué tal fue la experiencia?

D.C: El concierto fue super chulo y cuando terminó el concierto aquello fue la III Guerra Mundial. Al terminar salí corriendo intentando salvar mi pellejo, el de mis músicos y mis instrumentos. Yo te prometo que pensé que aquello iba a salir en las noticas. Aquello fue una hecatombe. Yo lo vivi desde que acabé de tocar, dentro del camerino, cuando de repente salieron volando las cosas. Teníamos la furgoneta detrás del escenario y estábamos seguros de que el escenario iba a caer encima suya con todos los instrumentos y cacharros dentro. Hubo un momento en el que nos dijeron “¡Corred!” y corrimos junto al público y Pol 3.14 -que estaba tocando en ese momento- y su guitarra. Nos escondimos, conseguimos salir no se como y nos metimos en la furgoneta. No nos lo creíamos, fue un poco desastre aquello.

OFF: ¿Repetirías?

D.C: Si, por supuesto. Yo sí. A veces hay circunstancias que se nos escapan. Fue una buena experiencia. No debemos ser duros con la organización. Creo que todo es mejorable, pero es que una catástrofe así no era previsible. Cuando se monta un escenario se monta con todas las medidas necesarias, si no no me subiría ahí a tocar, por lo que todos esos papeles existen, pero si llega el fin del mundo en ese momento es inevitable. Habría que ver como lo habríamos hecho nosotros en ese momento.

OFF: Vuestro crecimiento es innegable. Podemos verlo todas las semanas a través de vuestros perfiles en las redes o de los comentarios de vuestros fans. El lanzamiento de Quédate tuvo una gran acogida y los conciertos parece que también ¿cómo va esta gira?

D.C: La gira va estupenda. Como nunca. Estamos haciendo casi todo en acústico, algunas cosas con banda, y encontrándonos los sitios llenos de gente que se saben mis canciones y se las saben, lo cual es un milagro.

OFF: Gran parte de esta banda de la que hablas son amigos tuyos desde la infancia ¿crees que este es un factor positivo o puede derivar en complicaciones que no surgirían si no fuesen conocidos?

D.C: Ambas cosas. Es un placer trabajar con mis amigos, pero no solo trabajo con mis amigos como músicos sino que parte de la gente que trabaja en mi oficina son amigos míos desde el instituto. Todos mis mejores amigos trabajan conmigo. Eso es muy bueno, por eso lo elijo y me siento super orgulloso pero ojo, a ver cuando paras de hablar de trabajo y le preguntas por su novia y al revés. Somos amigos por encima de todo y eso mola

OFF: ¿Te sientes más cómodo con banda o en acústico?

D.C: Eso es imposible de decir. Si me tirara toda la vida en acústico estaría deseando tocar con la banda y viceversa. El acústico es más cercano y libre y eléctrico es cañero, pero si metes un acústico en el Arenal no tiene sentido; igual que si metes un eléctrico en un local para 300 personas.

OFF: ¿Y para escuchar?

D.C: Escucho las dos cosas. Un martes a las tres de la tarde me pongo a Ferreiro, pero un viernes a las doce de la noche me pongo a Los Piratas. Ahora mismo, lo último que he escuchado, que me vuelve loco, es el disco de Coque Malla. Es una obra de arte. Me ha impactado como me impactó el primer disco de Ferreiro en solitario después de Los Piratas.

OFF: ¿Y de fiesta?

D.C: No he salido de fiesta en los últimos seis o siete años. Cuando tengo un fin de semana libre me apetece una cenita en casa con los colegas o actividades que no tengan que ver con salir a bailar. Siempre me ha gustado, aunque siempre he sido el timitido de la barra, pero las prioridades cambian con los años y no me apetece mucho salir por la noche. No encuentro en salir cosas que me aporten.

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Diego Cantero y Alejandro Martinez durante el concierto del pasado viernes en el Auditorio Joaquín Rodrigo de Las Rozas | Foto vía Javier Navarro

OFF: ¿Crees que ahora mismo tu carrera musical está en el mejor momento o crees que no has tocado techo?

D.C: Yo voy a seguir haciendo canciones. Si a la gente les siguen gustando mis canciones y siguen viniendo a verme, esto crecerá. No puedo decir que me dé igual que esto crezca o no, eso sería mentira porque esto no soy solo yo. Esto es un equipo de gente y de familias que empiezan a vivir de esto, por lo que quiero que vaya lo mejor posible y que llegue hasta donde tenga que llegar. A mi, mientras me dejen cantar y no me modifiquen nada de lo que yo soy, mientras me dejen expresarme tal y como soy, como hasta ahora, vaya a donde vaya, yo no tengo ningún problema. Da igual que me escuchen 100.000 o que me escuchen 10.

OFF: ¿Cuál crees que ha sido entonces el salto más grande que has dado dentro de tu carrera?

D.C: Cuando llevas una carrera de muchos años las cosas no cambian drásticamente. Siempre tratan de preguntarme por el punto de inflexión, por el como y el cuando, pero es que llevo 17 o 18 años trabajando en esto. Yo solo he visto peldaños, peldaños y peldaños. A veces veía a gente de mi alrededor que subía a doscientos por hora y yo iba a treinta, pero es que nunca me ha importado, porque no voy a ningún sitio. ¿Cuál es la meta? Ninguna. La meta es el camino, es pasármelo bien hoy, ayer y recordar cuando venían diez a verme y acordarme con una sonrisa y un buen rollo increíble, no como una lucha increíble. Quizá tuve algún mes que no pagué el alquiler, pero eso es lo peor que me pudo pasar, todo lo demás era igual de bueno que ahora.

OFF: Es importante hacer hincapié en esta etapa en la que teníais un público mucho más reducido. Para varios artistas reconocidos actualmente como vosotros fue importante el apoyo de locales como Libertad 8, al que hace unos días volviste para recordar como acabas de decir. ¿Cómo valoras el papel de estos locales a la hora de impulsar a jóvenes artistas?

D.C: Faltan locales así, pero estos deben de sobrevivir. Ahí debemos ver donde está la línea. Una empresario que tiene un bar donde caben ochenta personas se la puede jugar dos días a la semana llevando a alguien que puede llevar dos personas o a ninguna, pero por norma tendrá que programar a alguien que lleve gente para poder vivir. Creo que estos pequeños empresarios de locales de noche que apoyan la música y llevan treinta o cuarenta años son héroes porque no  tienen subvención de nadie y porque es una apuesta que debería haber hecho hace años el ayuntamiento de cada pueblo de cada uno de los cantantes y lo está haciendo un tipo que tiene un bar y que tiene que pagar a unos camareros.

OFF: ¿Está surgiendo un boom de la música de cantautor entorno a estas figuras nacidas de pequeños locales como el Libertad?

D.C: ¿Como lo veis vosotros?

OFF: Nosotros, personalmente, siempre hemos seguido este tipo de música, por lo que nuestra percepción no puede ser del todo objetiva. Hemos seguido a artistas como Marwan, Andrés Suárez o incluso a ti desde hace tiempo, pero si creemos que en la actualidad vuestro público está sufriendo un crecimiento enorme. En vuestro caso, si que vemos un punto de inflexión a partir de vuestra colaboración en las bandas sonoras de Familia o Perdona si te llamo amor o también en la campaña publicitaria de Suchard, las cuales tuvieron un impacto importante en nuestros círculos cercanos. Las tres colaboraciones se realizaron en un lapso de año y medio aproximadamente y llegó un momento en el que quien no os había escuchado era por que no encendía la televisión. 

D.C: Yo creo que sí. A mi me está yendo mejor, a “Maru” -Marwan- le está yendo mejor y a Andrés -Suárez- le está yendo mejor. No se si estamos de moda o que ha llegado un punto en el que hemos hecho un curro de base muy heavy.

OFF: Pero ese trabajo de base también lo realizaron otros antes que vosotros y la repercusión de este género musical no fue así, ¿no crees?

D.C: Bueno, hace diez años había otra generación con artistas como Ismael Serrano, Javier Álvarez, Pedro Guerra o Tontxu. Aquello fue tan boom o más que el de ahora. Es generacional, es la música. Hace seis años, siete u ocho, no había tantos festivales de musica indie, sino que había festivales de música flamenco-fusión, por no decir ninguna nombre.

OFF: Entonces, ¿no crees que esté viviendo un boom la música de cantautor en la actualidad?

D.C: Si. Si lo esta viviendo. Me jode. Me jode porque un boom significa que pasará y me niego a pensar en eso. Quiero pensar que hemos trabajado durante tanto tiempo para conseguir llegar a este momento. Creo que este momento es consecuencia del trabajo y creo que aquello que es consecuencia del trabajo perdurará. Por eso me niego a pensar que esto sea una moda.

OFF: ¿Y no perdería parte de su esencia este género si se hace más global o comercial?

D.C: Yo no compongo para diez. Yo compongo para todo el mundo. Yo compongo para mí. Al final, cuanto más personal hagas algo, más éxito tendrás en la vida. Si tu haces un reportaje super de autor, super concreto, hablando de un sentimiento muy tuyo, eso va a terminar siendo de todo el mundo. Al final lo que pasa es que nadie es tan particular. Todo lo que sentimos, que pensamos que solo lo sentimos nosotros o que solo nosotros somos capaces de sentirlo con esa intensidad, no es así. La gente es igual que tu. La gente siente y padece y a veces tiene que ver con una cuestión generacional en la que recuerdes momentos o cosas que unen a una generación o al amor, lo cual es todavía más gordo, porque el amor es universal. Uno se enamora desde que es adolescente hasta que se muera si tiene suerte y eso es la leche. El amor es el sentimiento más fuerte. Yo hablo de amor y me he dado cuenta muchos años después. Me jodía decir que hablaba de amor, era como ¿solo hablas de amor? y ahora digo ¡qué dices tío!, si el amor es lo más grande que hay. Y hablo de amor no solo hacia una chica, sino a mi casa, a mi gente, a mi ciudad. Eso también es amor.

OFF: ¿Está en el ADN del artista hablar de amor?

D.C: Yo creo que si. Y la necesidad de sentirse comprendido. Del amor y por supuesto del desamor el cual lo incluye.

OFF: Y qué inspira más al artista, ¿el amor o el desamor? ¿la fortuna o el dolor?

D.C: Se ha hablado tanto de esto y hay tanto punto de vista… Hay algo muy generalizado que no puedo negar y es que cuando llega el desamor y escuece, te hace pensar y te hace escribir con más víscera, pero sin embargo yo no suelo escribir así. Yo suelo escribir al tiempo. No suelo escribir a una situación que ha ocurrido hace diez minutos porque considero que no soy tan objetivo y para escribir algo bonito sin hacer daño y tratando de ser objetivo, cuanto más tiempo pasa, mejor lo veo. Por otro lado, que amargura sería pensar que solo voy a escribir bien cuando esté desenamorado. Vaya vida personal más chunga me desearía a mi mismo. Yo he hecho canciones y discos con estabilidad y sin ella.

OFF: ¿Crees que la música y las letras tienen el poder de cambiar el mundo y la mentalidad de la gente?

D.C: Si, a mi hay canciones de Sabina que me han cambiado la vida. Contigo, por ejemplo, es una declaración de intenciones de arriba a abajo que va variando conforme pasa el tiempo; habla de querer, del amor y de como quiere ese amor una persona joven que no quiere dejar de ser independiente nunca. Esas canciones están tan bien escritas que conforme uno madura y crece ve en ellas un discurso distinto que les concuerda, y si no, al menos te traen un grato recuerdo. Con esto no digo que las mías cambien la vida. A mi con que mis canciones acompañen a la gente un rato y les hagan sentir felices me parece estupendo, pero si creo que hay algunas canciones que puedan cambiar el mundo y espero hacer alguna que lo consiga.

OFF: Me gustaría que nos explicaras para que nuestros lectores se enteren, aunque ya lo has hecho en otras entrevistas, cómo surgió el nombre de Funambulista

D.C: Esto viene de una película a cuyo protagonista le decían “el Bola”. Ahí hay una charla sobre la figura del funambulista y de ahí saque la conclusión. Hablando los protagonistas decían “el funambulista es el que anda sobre un alambre y tal”. En realidad es un tío que camina sobre un alambre y trata de no perder el equilibrio. Para ello trata de no mirar para abajo, de mirar adelante, y de que el viento le sople a favor. Para mi cantar y la música tiene que ver con eso, con despelotarte en cada minuto delante de quien venga a verte. Me parece un riesgo importante.

OFF: Mostrarse así, desnudo, muestra un alto componente de valentía

D.C: Si, no te queda más remedio. A mi no me sale hacerlo de otra manera. Hay muchos músicos que no somos músicos por necesidad de comer, sino por necesidad de expresarnos. No puedo no hablar de mi. Aunque mis canciones no son autobiográficas todas hablan de mi porque han pasado mi filtro. Yo, por encima de todo, espero que mis letras tengan un dibujo, una imagen asociada, un fotograma. Eso es lo que yo intento con las canciones, porque la gente no escucha una canción de principio a fin. La escucha poca gente y al haber pasado mucho tiempo. Lo primero que te salta a la cabeza es una frase, una una palabra o un giro. Yo cuido, o por lo menos trato de cuidarlo, que te vaya enganchado por golpes, que solo una frase te diga algo.

OFF: Como ya te hemos comentado anteriormente, OFF Magazine intenta acercar la cultura a la gente joven y animarles a seguir adelante con sus distintos proyectos de futuro ¿qué consejo darías a nuestros lectores para afrontar estos años tan complicados que tienen por delante como hiciste tu?

D.C: Yo creo que la gente debe seguir su destino. Su destino es su pensamiento, su emoción. También es muy fácil decir esto cuando has encontrado tu vocación, que es lo realmente guapo. Yo le diría a esta gente joven que si no tiene una vocación, la buscase porque seguro que la tiene. Una vez que tienes una vocación, se acabaron los problemas. Y no se acabaron porque vas a vivir como un marajá, sino que vas a tener un motivo para luchar y esto supone que tienes un motivo para que cuando las cosas te duelan sepas que te duelen porque luchas por algo. A mi lo que no me gusta es ver gente sin motivación. Me entristece ver gente que trabaja en cosas que no le motivan. Eso es una putada. A mí mi vocación me ha salvado la vida. Yo cambio respecto a los años y pasan de gustarme los bares a no gustarme tanto, de vivir aquí a vivir allí y si embargo eso no cambia en nada. Yo tengo la misma ilusión y las mismas ganas. Sigo sabiendo por que lo hago y eso para mi es una vía muy importante.

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